-Las dinámicas se extendieron con gran éxito desde las colonias de la zona urbana hasta las comunidades de la zona rural_
Mazatlán, Sinaloa, 15 de mayo de 2026.- Una tarde llena de alegría, compañerismo y aprendizaje se vivió este jueves en las Bibliotecas Municipales de Mazatlán, donde niñas y niños participaron activamente en el programa “Pequeños Lectores”, una iniciativa dedicada a fomentar y consolidar el hábito de la lectura desde la infancia utilizando el acervo de estos recintos literarios.
A través de dinámicas que combinan la literatura con la expresión artística, los encargados de los distintos espacios lograron capturar la atención de los pequeños, promoviendo valores fundamentales para su desarrollo integral.
En la Biblioteca “Margarita Ramírez de González”, ubicada en la colonia Infonavit El Conchi, la bibliotecaria Kebele Marín coordinó la lectura en voz alta del cuento Amarillo y redondo, de los autores Muriel Villanueva y Ferran Orta. Esta obra profundiza en la empatía, enfocándose en la gestión del miedo, la vergüenza y el aislamiento social. Tras compartir sus opiniones sobre la historia, los pequeños realizaron una actividad manual donde moldearon a los personajes utilizando plastilina y tenedores.
Imaginación y creatividad marina en la Biblioteca Ing. Manuel Bonilla
Por su parte, en la Biblioteca “Ingeniero Manuel Bonilla”, situada en la colonia Centro, se dio lectura al libro Días de aventura, de Lyn Swanson Natsues e ilustrado por Joy Dunn Keenan, una obra que celebra el poder de la imaginación infantil y el juego.
La sesión literaria estuvo a cargo de María Medina, mientras que, en la parte práctica, los niños contaron con el apoyo de Karime Tiznado para diseñar y moldear creativas figuras marinas.
Literatura con causa y juegos tradicionales en El Quelite
El impacto del programa también llegó a las comunidades rurales. En la biblioteca de El Quelite, los asistentes disfrutaron de Arturo y el elefante sin memoria, de María Girón, un cuento que aborda la pérdida de la memoria de una forma tierna, empática y comprensible para el público infantil.
Como manualidad, la bibliotecaria Raquel Tirado guio a los pequeños para decorar una pluma con hilo verde y una manzana de fomi, elaborando así un obsequio especial con motivo del Día del Maestro. Para cerrar la jornada con dinamismo, los niños reforzaron sus habilidades motrices participando en el tradicional juego del “Stop”.







