Ya no está en el lugar privilegiado donde la instalaron hace cien años; pero, sigue físicamente en el territorio municipal y como recuerdo, romantizado por la nostalgia, dentro de la memoria colectiva de generaciones de porteños que solo la han visto en fotos
Por: Enrique Vega Ayala
Cronista Oficial de Mazatlán
1925
Junio
La Junta Patriótica Municipal promueve la adquisición de una estatua de la libertad para instalarla en Mazatlán. La escultura se realizó en Guadalajara y medía 2.5 metros de altura.
Se convoca a consulta popular, vía encuesta en El Demócrata Sinaloense para definir el sitio donde colocar la Estatua de la Libertad.
Julio
El resultado de la encuesta fue a favor de colocar la estatua de la libertad en Olas Altas.
Octubre
El ayuntamiento aprobó que la estatua de la libertad se colocara en la esquina de la calle Constitución y el Paseo de Olas Altas recién remodelado.
La Junta Patriótica convocó a concurso el diseño de la base para colocar la escultura: Una columna de concreto “formado por cemento Portland”, de 6.40 metros de alto, con un tubo de barro vitrificado al centro, para que pasara el alambre conductor de corriente eléctrica que llegaría hasta la antorcha de la escultura.
Noviembre
La escultura llegó por mar, en el barco “Chihuahua”.
Diciembre
La inauguración del monumento en Olas Altas, sobre la columna ya descrita, a la que se agregó al pie un par de leones como custodios, fue realizada en el acto cívico conmemorativo del 60 aniversario del triunfo de las fuerzas republicanas sobre los invasores franceses en San Pedro, Culiacán. Hecho simbólico de la lucha por la libertad en Sinaloa.
Todo parece indicar que, desde el momento del anuncio de una estatua de la libertad para Mazatlán, la idea sembrada en el imaginario popular fue la de una especie de réplica de la famosísima figura neoyorquina. Por ello, una vez a la vista del público, se inició la polémica sobre su valor estético. Algunas voces se alzaron por considerarla de escasa belleza. Como no les faltaba razón, al final, el calificativo que la propia Junta utilizó para definirla fue la de “severo monumento”.
Con todo y el desencanto, por cerca de nueve años se mantuvo la Estatua de la Libertad en el paseo Olas Altas, con sus “rasgos toscos”, observando los atardeceres mazatlecos, acompañando a las personas que se sentaban a admirarlos en las bancas del malecón.
1927
El monumento salió ileso de los embates del huracán de septiembre, que afectó gravemente al propio paseo de Olas Altas y a gran parte de la ciudad.
1934
Se remodela el Paseo de Olas Altas y el monumento fue removido a la plazuela Miguel Hidalgo.
1938
Se modernizan las plazuelas porteñas con equipamiento artístico bajo la moda del “art decó”. Cambian de sitito el monumento, pero sin el acompañamiento de los leones custodios.
Así lucen en la actualidad los Leones que custodiaban la estatua de la Libertad de Mazatlán, en la entrada de la biblioteca Benjamín Franklin en le Plazuela Miguel Hidalgo en el Centro Histórico de Mazatlán
La columna y la estatua fueron colocadas en la cuchilla formada por la confluencia de las avenidas Gabriel Leyva e Ignacio Zaragoza, en el punto que llamaban la Ceiba.
Debido a problemas de tráfico atribuidas a la ubicación del monumento, demolieron la columna y la escultura fue almacenada en los pasillos del Palacio Municipal.
El cabildo determinó, en primera instancia, que la escultura fuera enviada a la comunidad de El Walamo, al sur de Mazatlán, pero el traslado nunca se efectuó.
1949
Así luce en la actualidad esta estatua en la población de San Francisquito en el Sur de Mazatlán
La estatua de la Libertad fue adoptada por el pueblo de San Francisquito, cuyos habitantes la bautizaron con el apelativo de “La Bella Dama”. Desde entonces, ocupa un lugar destacado en la Plaza Principal de esa población y en el corazón de sus habitantes. Es su símbolo de identidad.
Y en la actualidad sigue erguida en la plazuela de esta risueña población ubicada al sur del municipio de Mazatlán…










