Estudios explican por qué este fenómeno tiene una base biológica y emocional.
Por: Francis Velarde
Si te irritas con tu pareja, gritas al ver el celular lento o todo te parece insoportable, tal vez solo estás hambrienta o hambriento
¿Alguna vez has sentido que te enfadas o te irritas cuando tienes hambre? No estás solo. Muchas personas experimentan cambios en su estado de ánimo cuando no han comido durante un período prolongado. Pero ¿por qué sucede esto?
Estudios realizados por nutriólogos explican el por qué algunas personas se transforman cuando no han comido. Spoiler: no es solo una “manía”, es ciencia.
Cuando el cuerpo pide energía“La reacción tiene tanto una base biológica como psicológica”, explican. En términos físicos, cuando tenemos hambre experimentamos un bajón de glucosa en sangre, que es nuestra principal fuente de energía.
Este descenso repentino hace que el cuerpo entre en modo alerta y, por eso, muchas veces ansiamos alimentos de rápida absorción como el pan, los dulces o las galletas.
Pero el hambre no solo afecta tu estómago. También impacta directamente en tu estado emocional. “Este bajón de glucosa afecta la producción de serotonina, una sustancia clave para el bienestar emocional. Por eso, al disminuir sus niveles, estamos más propensas a sentirnos irritables o tristes”, añaden los expertos.
La ciencia detrás del hambre y el estado de ánimo:
– Niveles de glucosa: Cuando no comemos, nuestros niveles de glucosa en sangre disminuyen. La glucosa es la principal fuente de energía para el cerebro y el cuerpo.
– Respuesta del cuerpo: El cuerpo responde al descenso de glucosa liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol, que nos ayudan a sentirnos más alertas y preparados para buscar alimento.
– Efecto en el estado de ánimo: Sin embargo, esta respuesta también puede tener un impacto negativo en nuestro estado de ánimo. La disminución de glucosa y el aumento de hormonas del estrés pueden hacer que nos sintamos irritables, ansiosos o enfadados.
Otros factores que contribuyen al enfado cuando tenemos hambre:
– Fatiga: La falta de alimento puede hacer que nos sintamos cansados y débiles, lo que puede contribuir a la irritabilidad.
– Desregulación emocional: Algunas personas pueden tener dificultades para regular sus emociones, lo que puede hacer que sean más propensas a enfadarse cuando tienen hambre.
– Asociaciones aprendidas: También es posible que hayamos aprendido a asociar el hambre con sentimientos negativos, como la ansiedad o la frustración, lo que puede contribuir a nuestra respuesta emocional.
¿Dulce alivio?
Es normal recurrir a algo dulce cuando el mal humor por hambre se hace presente. Y aunque puede ayudarte a calmarte temporalmente, advierten los especialistas que esto genera un efecto montaña rusa. “Comes algo muy dulce, tu energía sube rápido, pero baja igual de rápido. Y entonces, el mal humor vuelve”, dice.
La mejor alternativa es combinar alimentos dulces con otros que brinden saciedad. “Por ejemplo, chocolate con más del 70% de cacao acompañado de frutos secos, o un yogur griego natural con fruta o mermelada.
Al agregar proteínas o grasas saludables, mantienes la energía por más tiempo y evitas esos bajones repentinos”, recomienda.
Consejos para manejar el enfado cuando tenemos hambre:
– Comer regularmente: Mantener una rutina de comidas regulares puede ayudar a prevenir la disminución de glucosa y la respuesta hormonal asociada.
– Alimentos nutritivos: Consumir alimentos nutritivos y equilibrados puede ayudar a mantener los niveles de glucosa estables y proporcionar energía para el cuerpo y el cerebro.
– Técnicas de relajación: Practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, puede ayudar a reducir el estrés y la irritabilidad.
¿Y por qué a algunas personas les pasa más que a otras?
No todas reaccionamos igual frente al hambre. Según los nutricionistas, esto puede deberse a varios factores como la genética, el estilo de vida o incluso el estado de ánimo.
“Personas con malos hábitos —como dormir mal, tener mucho estrés, no comer bien o saltarse comidas— son más propensas a estar irritables cuando tienen hambre”, explica el estudio.
También entran en juego hormonas como la grelina (la que te da hambre) y la leptina (la que te da saciedad). “Si tus hábitos no son saludables, estas hormonas se alteran y hacen que tu cuerpo no regule bien el apetito. Así es más fácil que el hambre se convierta en mal genio”, añade el estudio.
Tu mal humor no es pura casualidad: es una señal de que tu cuerpo necesita atención. Comer a tus horas, elegir snacks inteligentes y mantener un estilo de vida equilibrado puede ayudarte no solo a tener mejor salud, sino también mejor ánimo.
El enfado cuando tenemos hambre es un fenómeno común que puede estar relacionado con la disminución de glucosa y la respuesta hormonal del cuerpo. Al entender los factores que contribuyen a este fenómeno y tomar medidas para manejarlo, podemos reducir nuestra irritabilidad y mejorar nuestro estado de ánimo.
Así que la próxima vez que te sientas molesta molesto sin razón, antes de pelear con el mundo… come algo. Y hazlo bien.




