La reducción de la playa seca y la compactación del sustrato dificultan que las hembras de tortuga completen su proceso natural de anidación
El oleaje elevado generado por los huracanes Karina y Marie, aun cuando se desarrollaron mar adentro, produjo durante varios días olas de entre 2 y 3.5 metros en Mazatlán. Este fenómeno ocasionó pérdida temporal de playa seca, formación de escalones de arena, exposición de zonas rocosas y restricciones de acceso en sectores como Avenida del Mar, Cerritos e Isla de la Piedra.
La erosión ocurre cuando las olas de alta energía remueven la arena de la parte visible de la playa y la transportan hacia barras submarinas o a otros sectores de la costa. Cuando disminuye el oleaje, una parte del sedimento puede regresar gradualmente; sin embargo, la recuperación es mucho más lenta que la erosión.
Aunque la playa puede comenzar a mostrar acumulación de arena en días o semanas, la recuperación de su anchura y perfil puede requerir semanas o meses. Cuando existe erosión crónica, infraestructura rígida y pérdida constante de sedimentos, la recuperación puede tardar años o resultar incompleta. Por ello, no es posible asegurar que toda la arena retirada por esta marejada regresará de manera natural.


🐢 Impacto en PROTOMAR
El Programa de Protección a la Tortuga Marina —PROTOMAR— rescata las nidadas y las traslada a la Sala de Incubación, donde permanecen bajo condiciones controladas para protegerlas de las mareas, depredadores y saqueo.
No obstante, el problema comienza antes del rescate. Las tortugas necesitan encontrar una franja de arena suficientemente amplia, seca y estable para cavar. Actualmente, la reducción de la playa, la humedad excesiva y la compactación de la arena dificultan que algunas hembras puedan construir su nido.


En estos casos pueden realizar varios intentos, desplazarse hacia puntos menos adecuados o regresar al mar sin desovar. Este fenómeno ha sido identificado por PROTOMAR como uno de los factores que está incidiendo en la disminución de nidos rescatados durante la temporada alta de anidación, comprendida de julio a noviembre.
Por ello, además de proteger los huevos, debemos conservar las condiciones físicas de la playa que permiten a las tortugas completar su proceso natural de anidación.
⚠️ Medidas preventivas y correctivas ante la erosión:
1. Mantener restringidos los sectores de riesgo mientras continúen el oleaje elevado, las corrientes de retorno y los escalones inestables de arena.
2. Medir periódicamente el perfil de las playas**, incluyendo anchura de playa seca, altura de los escarpes, roca expuesta y volumen aproximado de arena perdida.
4. Evitar la extracción de arena, el tránsito vehicular y el uso indiscriminado de maquinaria, porque estas actividades compactan el suelo y alteran el movimiento natural de los sedimentos.
5. No rellenar, emparejar ni retirar los escalones de arena sin evaluación técnica, ya que una intervención precipitada puede trasladar el problema hacia otro tramo de playa.
6. Restaurar dunas y vegetación costera nativa en los sectores donde las condiciones lo permitan, porque retienen arena y funcionan como barreras naturales frente al oleaje.
7. Impedir nuevas construcciones sobre la zona dinámica de playa y revisar la vulnerabilidad de restaurantes, accesos, escaleras, colectores y demás infraestructura cercana al mar.
8. Evitar soluciones aisladas mediante muros, escolleras o espigones**, debido a que pueden proteger un punto, pero acelerar la erosión en las playas vecinas.
9. Evaluar técnicamente cualquier proyecto de recuperación artificial de playa, verificando la compatibilidad de la arena, su origen, volumen, dinámica del oleaje y autorizaciones ambientales correspondientes.
10. Reforzar los recorridos nocturnos de PROTOMAR, registrar intentos fallidos de anidación, identificar los tramos con arena saturada y proteger oportunamente las nidadas ubicadas en zonas susceptibles de inundación.
Las marejadas son fenómenos naturales, pero sus efectos se agravan cuando las playas han perdido anchura y capacidad para amortiguar la energía del mar. Proteger la arena no significa únicamente conservar un espacio recreativo: significa defender nuestra infraestructura, actividad turística, seguridad pública y el hábitat de anidación de la tortuga marina.
Cuidar la playa es también proteger la vida que depende de ella.
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