A través de emotivos conciertos de graduación y la muestra "Grabando entre Hilo, Carbón y Color", los nuevos creadores consolidan su paso al ámbito profesional en Mazatlán

Mazatlán, Sinaloa, 03 de julio de 2026.- Grato sabor de boca dejó el Recital de trombón, tuba y trompeta, a cargo de los alumnos del Maestro Juan Carlos Chavarría Reyes en el Museo de la Música.

Protagonizaron el concierto: Dereck Rafael Solís Carrillo (trombón) y Alfredo Herrejón Guzmán (tuba), alumnos del Taller de Música del Centro Municipal de las Artes; Aland López Aquino (trompeta) y José García Evangelista (trompeta), alumnos de la Licenciatura en Música.

El conjunto de músicos ofreció un viaje musical que abarcó desde el Barroco pasando por el Clasicismo y la música académica contemporánea, al interpretar obras de Guiseppe Giordani, Shostakovich, Don Haddad, G. F. Handel, Joseph Haydn, entre otros.

Solís Carrillo interpretó “Caro mio ben” y “Vals No.2”, en ambos números fue acompañado por el maestro Juan Pablo García al piano, quien también acompañó a Alfredo Herrejón Guzmán durante la interpretación de “Bourrée” y la “Suite para Tuba”, de Don Haddad, y a Aland López Aquino, alumno del cuarto semestre de la licenciatura en Música, quien con su trompeta interpretó “Petite piece Concertante”, de Guillaume Balay, y “Andante Et Allegro”, de J. Guy Ropartz.

José García Evangelista, cerró su ciclo como estudiante del CMA al concluir la licenciatura en Música, y en su último recital con su trompeta deleitó a los asistentes con “Concierto para Trombón” de Joseph Haydn y “El Carnaval de Venecia”, variaciones para trompeta de J. B. Arban, con el acompañamiento del pianista José Miguel Rivera.

Al final de la presentación el público los distinguió con sus aplausos como reconocimiento a tu gran disciplina y pasión por la música.

Mazatlán, Sinaloa, 03 de julio de 2026.- Este viernes, a las 19:00 horas en Casa Haas, alumnos de la generación 2023-2026 de la carrera Técnica en Artes Plásticas del Centro Municipal de las Artes (CMA) culminarán una etapa de vida caracterizada por el esfuerzo, el sacrificio y el aprendizaje constante. La clausura de este ciclo se vestirá de gala con la inauguración de la exposición colectiva “Grabando entre Hilo, Carbón y Color”, una muestra que cierra su faceta como estudiantes, y les abre formalmente las puertas al mundo del arte profesional.

Durante su paso por las aulas del CMA, este grupo conformado por 10 estudiantes logró consolidar una comunidad sólida, estrechando lazos fraternales y tejiendo un camino en armonía. Esta unión será la llave para su futuro andar en la creación artística, ya sea de forma colectiva o individual. Para su última participación formal como alumnos, se despiden compartiendo sus mejores piezas, creadas bajo temáticas particulares que reflejan su identidad estética.

Las voces de la transformación artística

El graduado Ramón Vitella Carrillo destacó que el CMA fue el detonante de su creatividad artística. Agradecido con los maestros que contribuyeron a su formación, expresó su satisfacción por concluir esta nueva etapa.

Aún no defino a que me dedicaré al concluir mis estudios, pero me evalúo con un 10, debido al gran esfuerzo que he hecho, la participación en las actividades y el cumplimiento de mis compromisos escolares. Mi obra favorita creada como alumno es una maqueta inspirada en la Torre Latinoamericana de la Ciudad de México, una estructura que me fascina, compartió.

Satisfecha por los conocimientos adquiridos y la meta cumplida, Jazmín González señaló que el CMA le otorgó las herramientas necesarias para revolucionar su visión creativa. En tres años de intenso aprendizaje, su vida se transformó para dar paso a lo que ella denomina como “Jaz Artista”.

Explicó que al ingresar al Taller de Artes Plásticas del CMA, su único dominio era el dibujo a lápiz, una actividad con la que vendió sus obras por casi 13 años. Sin embargo, quería avanzar, dominar el color y otras vertientes. Actualmente tiene conocimientos de grabado, escultura, pintura y manejo de diversas técnicas. “Me voy convertida en una artista multidisciplinaria”, aseguró.

Por su parte, Alejandra Arreola, una apasionada de la pintura y el dibujo, ingresó al CMA con el objetivo de perfeccionar su técnica. Durante el proceso su visión cambió por completo al autodescubrirse en nuevas disciplinas gracias a la guía docente. Hoy vislumbra un futuro alentador enfocado en la enseñanza.

“Actualmente doy clases a niños, llevo dos años en esto y mi maestra Aurora me ha estado guiando en el proceso. Me agrada mucho y agradezco a mis profesores por verme crecer, apoyarme siempre y estar al pendiente no solo de mí, sino de todos mis compañeros”, aseveró.

Finalmente, sorprendida por su propia evolución tras haber iniciado desde cero, María del Rosario calificó su paso por el CMA como una experiencia sanadora y transformadora. Desde su perspectiva, ingresó siendo una aficionada y egresa como una artista reconstruida con el firme propósito de crear y compartir el arte como una herramienta de sanación social.

“Invito a la gente a que se acerque al arte. Para mí ha sido un proceso muy sanador; creo que cuando te acercas al arte, lo tocas y lo vives, algo cambia en ti de manera sutil pero creo que es muy positivo”, concluyó.

Mazatlán, Sinaloa, 03 de julio de 2026.- La música fue para José Dolores García Evangelista mucho más que una vocación. Se convirtió en el camino que lo llevó a vencer la distancia, las dificultades económicas, el duelo personal y los desafíos propios de una carrera artística. En el Museo de la Música del Centro Municipal de las Artes (CMA), el joven trompetista presentó su examen final de Seminario Musical V y Seminario de Tesis, como cierre de una etapa construida a base de perseverancia.

Originario de Taxco de Alarcón, Guerrero, José recordó que desde los 14 años tuvo claro que deseaba recibir una formación profesional en música, un sueño que parecía lejano debido a que en su lugar de origen no existen escuelas especializadas cercanas.

“Siempre tuve la noción de estudiar música profesionalmente, pero en mi estado no contábamos con una escuela cercana. La más próxima estaba a cinco horas de donde yo vivía”, compartió.

Esa realidad lo llevó a dejar su tierra para encontrar en Mazatlán la oportunidad de construir el futuro que había imaginado. Sin embargo, el camino no fue sencillo. Durante su formación enfrentó limitaciones económicas, el tiempo lejos de su familia y los retos que implica sostener una carrera artística. Aun así, asegura que el mayor cambio no ocurrió únicamente en su manera de interpretar la trompeta, sino en su crecimiento como persona.

“Mi formación ha sido muy difícil en cuestiones económicas y personales, pero hoy me doy cuenta de cuánto he crecido. Ya no solamente pienso musicalmente; también he crecido como persona. Me siento más profesional al presentarme ante el público.”

La presentación artística, originalmente programada tiempo atrás, también estuvo marcada por un episodio profundamente humano. José reveló que el recital debió aplazarse debido a una pérdida familiar, circunstancia que convirtió este examen en un momento especialmente significativo dentro de su proceso de duelo.

Lejos de detenerse, decidió transformar esa experiencia en una motivación para culminar la meta que había perseguido durante años.

Para esta evaluación preparó un programa de alta exigencia técnica que recorrió distintas épocas y estilos de la literatura para trompeta. Interpretó la Sonata en Mi Mayor de George Frideric Handel, el Concierto para Trompeta y Orquesta en Mi bemol Mayor de Franz Joseph Haydn, el Concert Étude de Alexander Goedicke y concluyó con Fantaisie and Variations on the Carnival of Venice de Jean-Baptiste Arban, acompañado al piano por el maestro José Miguel Rivera.

El examen fue evaluado por un jurado integrado por los maestros Juan Carlos Chavarría Reyes, presidente; Maritza A. Cisneros Ramos, secretaria; Raziel Pineda Alcántar, vocal, e Israel Aragón Peralta, como suplente.

José también dedicó palabras de profundo agradecimiento a quienes fueron fundamentales en su desarrollo artístico y personal.

Reconoció el respaldo del doctor Sergio Arturo Vargas, del maestro Juan Carlos Chavarría y del maestro Jorge Mejía, quienes, afirmó, estuvieron presentes en momentos decisivos de su formación.

“Ellos me ayudaron a salir adelante. Han salvado mi carrera y sin ellos no hubiera podido lograr lo que hoy estoy viviendo.”

La presentación artística de José García Evangelista representó mucho más que un requisito académico. Fue el testimonio de que el talento encuentra su mayor fortaleza cuando se une a la disciplina, la constancia y la resiliencia. Su historia demuestra que, incluso cuando el camino parece más largo de lo esperado, la determinación puede convertir los obstáculos en parte de una obra cuyo mejor movimiento es, precisamente, no rendirse nunca.

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