La transición de los fenómenos de La Niña a El Niño ya genera altas temperaturas en el país, por lo que la aplicación de acciones preventivas eficaces contribuye a prevenir daños y pérdidas de cultivos, ganado, tierras productivas y agua, entre otros recursos, destaca la firma mexicana Startup Renaissance.
Los efectos climáticos pueden representar riesgos considerables para la seguridad alimentaria de México, advirtió la empresa especializada y enfocada en el desarrollo e implementación de soluciones tecnológicas para la estimulación de lluvias y en temas de administración de riesgos.
México registrará altas temperaturas durante mayo y junio por el ingreso del fenómeno El Niño, que una vez establecido en el territorio nacional será de naturaleza extrema, caracterizado por elevadas temperaturas y la provocación de importantes sequías, sobre todo en las regiones Norte, Noreste y Noroeste, indicó la empresa mexicana Startup Renaissance.

Consideró que las afectaciones en los regímenes de precipitaciones y de temperaturas también pueden repercutir seriamente en la agricultura y la ganadería, por lo que la aplicación de acciones preventivas eficaces deben concentrarse en prevenir los daños y la pérdida de cultivos, ganado, tierras productivas, aguas e infraestructura, con el fin de evitar afectaciones en la producción y suministro de alimentos.
La empresa, que genera reportes meteorológicos para contribuir a prever afectaciones de manera eficiente para los sectores agroalimentario e industrial de México, detalló que en mayo y parte de junio concluirá el período de transición del fenómeno meteorológico La Niña a El Niño.
Es un proceso natural que prácticamente ha finalizado con la presencia de los últimos frentes fríos y lluvias aisladas, para dar paso a la entrada de El Niño, refiere un pronóstico científico-técnico elaborado por la consultora con base en los principales modelos numéricos de predicción a mediano plazo.
El análisis destaca que el impacto mayor del fenómeno climático será particularmente en el Norte de México, lugar de asiento de los desiertos y regiones donde tradicionalmente es la sequía la divisa con que los sectores de producción agropecuaria se desarrolla, independientemente del impacto sobre las principales presas de almacenamiento de agua para prácticamente todo el consumo de la actividad humana.
El Niño es un fenómeno climático en el que las aguas de superficie del océano Pacífico central y oriental sufren un calentamiento anómalo y provocan cambios en las pautas meteorológicas en todo el mundo.
En promedio, este fenómeno ocurre entre cada dos y siete años y suele durar de nueve a 12 meses. Debido a que El Niño se puede predecir con meses de antelación es posible aplicar acciones preventivas y preparar respuestas de emergencia con anticipación.
Las anomalías de precipitación del The North American Multi-Model Ensemble (NMME, sistema experimental de predicción estacional en el que se acoplan diferentes modelos océano-atmosféricos) sugieren que durante mayo se presentarán condiciones cercanas a ligeramente por arriba del promedio en el noreste y norte del país.
En cuanto a las temperaturas máximas y mínimas, el NMME mantiene una tendencia al alza, por lo que, en general, se esperan valores por arriba de los promedios mensuales.
No obstante, se prevé un debilitamiento gradual en las anomalías de temperatura mínima de mayo a julio, mientras que las anomalías de temperatura máxima mostrarían un incremento significativo durante junio.


