La reciente pintada que recibió la sede precisamente de los poderes del municipio de Mazatlán, nos inspiró a buscar la historia del mismo, y la encontremos. Así que se las compartimos…
Por: Enrique Vega Ayala
Cronista Oficial de Mazatlán
Mazatlán, Zona Trópico, Sinaloa, México, a; 19 de abril de 2026.- Los dos primeros ayuntamientos que hubo en Mazatlán (del 2 de julio de 1837 al 6 de mayo de 1838) sesionaban en la casa de Don Juan María Ramírez, quien entonces fungía como Administrador del Estado. Según Oses Cole, ese domicilio se localizaba en la manzana de lo que hoy son las calles Belisario Domínguez, Mariano Escobedo, Niños Héroes y Constitución.
A partir de 1853 se reinstala el Ayuntamiento porteño. Los quince años anteriores, los asuntos administrativos de la ciudad los condujo una autoridad denominada Junta Económica y Gubernativa, que generalmente sesionaba en las casas propiedad de alguno de los vocales de dicha corporación. Una vez en funciones de nuevo la corporación edilicia municipal, entre sus primeras tareas estuvo la de construirse una sede propia. De acuerdo con los registros, la Junta y luego el Ayuntamiento antes de la edificación de la primera Casa Municipal, funcionaron en casas rentadas: Una de ellas ubicada en la esquina sur oriental de las calles Carnaval y Vigía (hoy Ángel Flores); otra fue la finca ubicada en la calle Belisario Domínguez en la esquina sur-poniente con la calle 21 de marzo.
En 1856 el Ayuntamiento convocó, por primera vez a los constructores locales, al concurso para la edificación de lo que se llamaba oficialmente “Casa Consistorial”. Sin embargo, el asunto de la construcción estuvo plagado de incidentes: al principio se armó la polémica porque, a juicio de algunos, el terreno no parecía muy propicio para la sede municipal, debido a que estaba en una zona de lagunas; luego, el concurso para decidir quien la construía se prolongó meses, porque no alcanzaba el dinero para pagarle a ninguno de los postulantes. Las carencias económicas del ayuntamiento le obligaron a buscar alternativas para el financiamiento de la obra, que terminó con una decisión, cuyo desenlace fue la adopción de una deuda prácticamente impagable.
La Casa Consistorial, que popularmente era reconocida como Casa Municipal, fue concluida en 1857. Estaba ubicada en la esquina de las calles Vigía y Faro (5 de mayo y 21 de marzo). Aquél primer edificio apenas abarcaba poco más de la mitad de la manzana que hoy ocupa la sede del gobierno municipal. Se tuvieron que adquirir los terrenos aledaños de sus propietarios Celso Furken y Juan de Cima para dejar en poder gubernamental toda la manzana. El diseño original relativo a la distribución de los espacios para la construcción inicial fue realizado por don Juan Bonet; pero, la fachada principal se le encargó a don Juan Mondini.
La Casa Municipal, tenía entonces y, hasta 1943, conservó la entrada principal por la calle 5 de mayo. Bajo la administración que presidía Jesús I. Escobar, con el apoyo del Gobernador del Estado, Coronel Rodolfo T. Loaiza, se ordenó la remodelación y ampliación de la antigua Casa Municipal. Se derribó la vetusta construcción de la Casa Consistorial. El Ing. Joaquín Sánchez Hidalgo diseñó y construyó el edificio de dos pisos, cuyo pórtico principal da a la Calle Guillermo Nelson. Fue puesto en funcionamiento a partir de noviembre de 1944. El estilo original de esta construcción era ecléctico, sobrio y funcional. La amplitud de los nuevos espacios de la sede gubernamental y las pretensiones de la época, propiciaron que perdiera la denominación simple de Casa, para transformarse en un Palacio Municipal.
Entre 1978 y 1980, en la administración presidida por Raúl Ledón Márquez, le modificaron las fachadas al edificio, les dieron líneas pretendidamente modernistas, con revestimientos de piedra laja jalisciense. El Arq. Raúl Cárdenas fue el encargado de esos trabajos, que el periodista Rafael Franco consideró una adecuación significativa muy a propósito de las raíces del entonces presidente municipal, porque el perfil que le imprimieron a la sede de la alcaldía tenía “aires de pagoda”, con las vistas en el techo. Por cierto, en esa remodelación se eliminaron los escudos que, en relieve, se habían colocado de origen, como adorno en las columnas frente al acceso principal. Dicen que esos emblemas se pueden admirar todavía hoy en la fachada del edificio que fuera del Banco Mexicano en la esquina de las calles 5 de mayo y Ángel Flores.
Más tarde, en 1985, se cerró al tráfico vehicular el tramo frontal de la Nelson, para construir la plancha de la plaza cívica, en donde se realizan las concentraciones para celebrar distintos actos públicos de índole festivo, cívico o político. Originalmente en esa plazoleta se colocaron un par de fuentes, que en 2004 fueron retiradas, cuando finalmente se impuso la percepción de su pobre rol ornamental.
En la memoria colectiva se recogen muchas otras intervenciones en los interiores del edificio. La más memorable es la de haber dado cabida en el patio central a una cancha de basquetbol, en la que se jugó un campeonato nacional varonil de primera fuerza categoría B, en 1970. Cuentan que para armar esa cancha se desmanteló la duela del gimnasio que todavía existía en las estribaciones de la Colonia Juárez. Finalmente, bajo la administración de Jorge Abel López Sánchez (2008-2010), se registra una intervención interna con la modificación más reciente de la sala de Cabildos.










