En vida fue un gran impulsor del Ciclismo, la Natación y del Cuerpo Voluntario de Salvavidas entre otros aportaciones que hizo a la comunidad

  • Quienes hoy participan en competencias de Ciclismo, desconocen que, don Arnulfo B. Luna fue el creador de muchas competencias, tales como: la Clásica Santa Rita, la Tradicional a Copala y a diferentes pueblos como el Taste, de las que se derivaron todas las que hoy conocemos y en natación de la aún famosa competencia de nado de playa norte a las tres islas y la de playa norte a El Faro
  • Proponemos que el H. Ayuntamiento de Mazatlán que encabeza Estrella Palacios Domínguez y las asociaciones de ciclismo y natación le hagan un merecido reconocimiento anual a don Arnulfo B. Luna y, con ello, empecemos a saldar laa deudaa que con él tenemos

Mazatlán, Zona Trópico, Sinaloa, México, a; 22 de abril de 2026.- Allá por el Siglo 20 y a principio de los años 20´s cuando empezaba a practicarse el ciclismo en Mazatlán y las competencias se realizaban a lo largo del paseo de moda, que era el de Olas Altas, un joven de nombre Arnulfo B. Luna rodaba en su bicicleta enfrentando a rivales como Ciro Vera, Alejandro “el indio” Llausás, Manuel Cutiño, entre otros.

Don Arnulfo B. Luna, era un caballero de la sociedad mazatleca que, durante su juventud abrazó la práctica de los deportes como el ciclismo y la natación.

En aquellos años, don Arnulfo B. Luna era propietario de una imprenta ubicada en la esquina en donde convergen las calles Aquiles Serdán y José María Canizales, conocida coma Imprenta “Luna”, a la cual se daban cita jóvenes amantes a ese deporte y fue entre ese grupo cuando nace la idea de formar el Club Ciclista Mazatlán, el cual, fue fundado un día 16 de mayo de 1937, tomando como sede del club el mismo local de la Imprenta y eligiendo como su primer presidente a don Arnulfo B. Luna.

Al quedar don Arnulfo al frente del Club Ciclista Mazatlán y ya retirado de las competencias ciclistas, se entregó completamente en la promoción de este deporte y en el apoyo a los grandes valores del ciclismo mazatleco, surgiendo entre ellos, dos subcampeones nacionales en velocidad, Juan Aguirre Rojo, kilometro contra reloj y Jorge Zúber, kilometro scrach.

Forjó y apoyó a ciclistas que representaron a Sinaloa en los Campeonatos Nacionales de la Revolución en 1943 en donde lograron traer para el Estado y para Mazatlán un 3er. Lugar nacional por equipos. Además, apoyó a ciclistas en participaciones de corte internacional como la Vuelta al Centro de la ciudad de México en 1949. Pero ya en 1941 había apoyado a los ciclistas Manuel Soria y Jesús Serrano para que realizaran la ida en bicicleta a la misma, hoy CDMX.

Don Arnulfo B. Luna fue el creador de la clásica Carrera Ciclista a Clásica a Santa Rita y la tradicional a Copala, sin olvidar la organización de paseos ciclistas a las comunidades cercanas a Mazatlán.

Al tiempo, por su trayectoria y legado, un grupo de ciclistas fundaron en su honor el Club Ciclista “Arnulfo B. Luna”.

También, dentro de su vida de apoyo y promoción al deporte, cada año patrocinaba un equipo de atletismo formado por ciclistas de su mismo club los cuales representaban al Club Ciclista Mazatlán en la tradicional Carrera de la Antorcha, celebrada los 15 de septiembre, logrando en esos tiempos triunfos de mucha resonancia.

Don Arnulfo, al ser también amante de la natación, se puede decir que, él, junto con los ciclistas y aficionados a la natación, fueron los iniciadores en darse cita a nadar muy de madrugada en la Playa Norte, ahí en donde estuvieron instalados los desaparecidos balnearios y donde todavía se dan cita un grupo de nadadores. Él fue el creador de ese “yuuuuuujuuuu” grito que a lo lejos se escuchaba y que lo realizaba junto con los nadadores cuando estaban mar adentro.

También con ese grupo de natación realizaba recorridos maratónicos saliendo de la Playa Norte rumbo a la Playa Sur rodeando el Faro. Otra cosa que lo distinguió fue su manera desinteresada de impartir clases de natación sin cobrar ningún centavo.

Al ser don Arnulfo un hombre muy entusiasta y darse cuenta que en Mazatlán no existía cuerpo de salvavidas, formó, junto con los ciclistas y un grupo de nadadores, el primer Cuerpo de Salvavidas Voluntarios a quienes, principalmente, durante las temporadas altas de vacacionistas, los distribuía en las playas de manera estratégica, organizando rutinas de guardia y realizando recorridos a bordo de su bicicleta para llevarles alimentos que compraba con su dinero. Cuando este cuerpo de salvavidas desapareció, don Arnulfo Luna fue el eterno salvavidas de Mazatlán

hasta el último día de su vida. Siempre cuando había noticias de algún ahogado en las playas, la Dirección de Policía Municipal recurrían en busca de su apoyo.

También cuando el doctor Olavo Corona fundó el Cuerpo Voluntario de Bomberos, buscó el respaldo de don Arnulfo con el fin de que le apoyara con los ciclistas para que dieran el servicio de apagafuegos. Así que los ciclistas del Club Ciclista Mazatlán fueron los primeros Bomberos Voluntarios de Mazatlán.

No recuerdo exactamente la fecha en que falleció don Arnulfo, pero falleció a principios de los años 70`s en un accidente de auto sobre la carretera Mazatlán–Durango. Había ido al pueblo de Copala a pasar el fin de semana en su pequeño rancho de cría de cabras. Aquel día, Mazatlán y el medio deportivo fueron sorprendidos con la noticia de su muerte, porque don Arnulfo B. Luna era parte de ese gran inventario humano mazatleco, porque era de esas personas que la sociedad mazatleca consideraba como alguien indispensable.

En aquella ocasión de su partida, fue acompañado por una multitud y su carroza fue escoltada por un grupo de ciclistas rumbo a su última morada.

Don Arnulfo B. Luna fue un hombre de principios y de valores que de manera desinteresada cumplió una labor que fue; la de servir a la sociedad. Caballero, altruista y ciudadano ejemplar, que entregó, sin egoísmos sus conocimientos deportivos, su honestidad y su buena voluntad a los jóvenes deportistas de aquellos años.

Hombre sencillo y humilde que cuando se le llegaba a preguntar el significado de la “B” en su nombre, sonriendo respondía, que lo utilizaba como un distintivo porque ya anteriormente en Mazatlán había existido otro Arnulfo Luna.

La huella que en Mazatlán dejó don Arnulfo B. Luna, se ha ido borrando por ese polvo del olvido que causa el tiempo, pero, los que todavía lo recordamos, mantenemos viva esa flama del recuerdo que, tal vez se extinga, cuando muera la última persona que lo conoció…

Creo que Mazatlán tiene una deuda con él.

En atención al señor Héctor Lizárraga Vencis Director de Mazatlán Interactivo y a sus lectores de esta página.

Con respeto y admiración: Jesús Antonio Serrano Martínez

Share.
Leave A Reply

Exit mobile version