Elegante, segura, auténtica y profundamente reflexiva

Priscila abrió la sesión compartiendo, desde la cercanía y la nostalgia, cómo comenzó su historia en el medio artístico:
El arte de ser humano: actuar, crear y modelar desde la autenticidad
Durante la entrevista realizada previo al encuentro, la modelo y actriz compartió que la actuación le ha enseñado algo fundamental: a juzgarse menos y a conectar desde la vulnerabilidad.
Esa perspectiva se reflejó en su charla, donde enfatizó que tanto la actuación como el modelaje nacen de una raíz común: el arte. Para ella, estas disciplinas forman parte del “arte de ser humano”, un concepto que define como la posibilidad de ponerse en múltiples papeles sin perder la esencia propia.
“Todo el modelaje y la actuación parten del arte. Mediante ese arte de ser humano podemos ponernos en los papeles de diversos personajes, o portar con respeto y amor las creaciones de distintos diseñadores, pero siempre desde nuestra primera piel, la del ser humano.”
En sus intervenciones, Priscila relató cómo aquel primer comercial infantil abrió puertas a pasarelas locales, y más tarde, a proyectos internacionales que la llevaron hasta Estados Unidos:
“He trabajado con Disney, con Facebook, con Amazon, con diversos diseñadores. Me fui orgullosamente como mazatleca, picando piedra y echándole ganas, con la seguridad de que todo sueño se puede alcanzar.”
Uno de los momentos más profundos del diálogo llegó cuando compartió su manera de sostenerse emocionalmente dentro del medio artístico, donde la presión y el cambio son constantes.
“La vida no es para siempre. No sabemos cuándo nos vamos a ir y cada día cuenta. Cada momento es una oportunidad para dejar nuestra semillita en este planeta.”
El público escuchó atento estas reflexiones que, más allá del aplauso, encendieron miradas cómplices y asentimientos sinceros, como si algunos asistentes reconocieran en sus palabras un espejo.
Una tarde para inspirarse y mirarse hacia adentro
La presencia de Priscila Lafarga en Diálogos de Nuestra Historia dejó una huella luminosa, honesta y necesaria. Con su voz suave y firme, recordó que las artes no solo se aprenden, se viven. Y que cada uno, desde su propia historia, puede encontrar la fuerza para crear, reinventarse y conectar con otros desde lo más auténtico.
El Festival Cultural Mazatlán 2025 continúa consolidándose como un espacio para que el público conozca de cerca a las personas que dan vida a la escena artística contemporánea. En esta edición, Priscila regaló no solo una charla, sino un gesto de humanidad que resonó entre quienes la escucharon.


