
En la independencia de 1810, la gastronomía mexicana sufrió cambios considerables después de hacerse México independiente, y es que entraron al país personas de diferentes nacionalidades: de Francia, de China, de Estados Unidos, de Alemania, entre otros países, quienes trajeron sus propias esencias, condimentos y modo de preparar los alimentos, que combinándolos con la comida autóctona mexicana, y la española, que llegó después de la conquista de México, se produjo con ellos una amalgama de sabores y olores que disfrutamos hasta la actualidad.
Aclaración: después de que los españoles conquistaron México, la cocina original de los autóctonos sufrió cambios radicales al combinarse los ingredientes locales y los traídos de España para preparar los alimentos.
Cocina de la Independencia de México
Entre los principales alimentos y condimentos autóctonos mexicanos se encuentran: el cacao, la vainilla, el maíz, el frijol, el chile, el jitomate, el aguacate, el nopal, las tunas, los chayotes, entre muchos más.
Alimentos traídos a México después de la conquista: arroz, azúcar, trigo, cebada, aceite de olivo. Frutas como las limas, las naranjas, manzanas, carnes de carnero de res y de cerdo, los embutidos, las cremas, los quesos y las mantequillas fueron alimentos que los españoles elaboraban y hasta la fecha no podemos sustraernos a ellos.
Muestra de Algunos Platillos creados con el maridaje de dos culturas, Mexicana y Española: Mole en sus diversas variantes, chiles en nogada, arroz preparado de diferentes maneras, cocido, cazuela, enchiladas, tostadas, cochinita pibil, tamales.







