Planteada como una fiesta de despedida, la pieza presentó una estructura coral, festiva y performática

Una travesía con identidad
La función abrió con la proyección de un video que retrató a los intérpretes mediante un estudio fotográfico realizado por Martín Gavica. Las imágenes, sobrias y poéticas, ofrecieron una antesala emocional que permitía reconocer en cada rostro el camino recorrido, así como la huella que la EPDM ha dejado en sus cuerpos.
En la primera pieza : “Espacio Sagrado” (Dirección y coreografía: Víctor Manuel Ruiz) lo corporal y lo espiritual se entrelazaron con intensidad. La escena se desplegó en una atmósfera densa, casi ritualística. Bajo luces tenues y cenitales que apenas delineaban los cuerpos sobre el suelo, los intérpretes parecían invocar memorias desde una dimensión profunda del ser. El movimiento fue lento, introspectivo, y transmitía la idea de renacimiento o transmutación.
La imagen escénica, reforzada por un diseño de iluminación puntual y la presencia de lámparas suspendidas, convocó al espectador a un espacio de recogimiento y reflexión sobre el paso del tiempo, el cuerpo como templo y la vida como rito.
En el escenario se pudieron apreciar el uso de objetos como prendas de ropa, lámparas colgantes y una escenografía que simulaba una pista de baile o un espacio social decadente y brillante. La iluminación fue esencial para delimitar atmósferas —azules, cálidas, teatrales— que conducían al espectador por estados emocionales intensos: del juego al duelo, de la euforia al vacío.
Frida Alfaro, Alejandro Bárcenas, Daniel Delgado, María Fernanda Félix, Sara Henao, Brandon Hernández, Carolina Ponce, Iván Silva, Naima Toledo, Isaura Torres, Mariana Constantino y Juan Carlos Pineda se despidieron del escenario como generación, dejando en claro su madurez artística y la potencia de su formación. Cada intérprete aportó su singularidad sin perder la cohesión grupal, demostrando un manejo profundo del lenguaje contemporáneo.
La EPDM y el horizonte de la danza en México
La EPDM, bajo la visión fundacional de Delfos danza contemporánea, se ha consolidado como uno de los centros formativos más importantes de Latinoamérica. Gracias al respaldo del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, esta institución ha sostenido un compromiso con la excelencia, la innovación y la construcción de pensamiento crítico a través de la danza.
Una invitación a partir sin olvidar el puerto que los vio crecer. Porque como bien se dijo al cierre del programa, cada uno zarpará …pero con el corazón latiendo al ritmo de su Ítaca, la EPDM.
Porque mientras existan espacios como la EPDM, siempre habrá cuerpos que resistan, cuestionen y, sobre todo, bailen.


