
Este logro fue posible gracias al trabajo conjunto de un equipo especializado conformado por biólogos, médicos veterinarios y cuidadores, quienes han acompañado de cerca el desarrollo de Mali y Gipsy, una pareja de guacamayas verdes de aproximadamente 12 años de edad. La formación de esta pareja tuvo lugar en octubre de 2024, y tras algunos intentos iniciales, lograron una incubación exitosa a mediados de marzo del presente año.
“Los papás se están encargando de hacer todos los cuidados hasta el momento, nosotros solo tenemos que supervisar que estén bien, todos los días revisamos, los tienen bien alimentados, se ven gorditos, obviamente, pues están protegiendo su nido, los pollos, entonces sí, cada que nosotros nos acercamos, a pesar de que tienen muchos años ya de manejo, nos acercamos y sí se ponen a la defensiva cuidando su espacio, sobre todo la hembra; el macho sí podemos seguirle dando un poco de manejo, lo sacamos, lo pesamos, lo de diario, pero la hembra sí está muy protectora”, señaló Fabiola Guzmán.
Actualmente, la guacamaya verde presenta poblaciones fragmentadas en distintas regiones del país. La pérdida de hábitat y la extracción ilegal para el mercado negro han provocado una disminución considerable de su presencia en áreas donde anteriormente era común.
De acuerdo con la información emitida por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), esta especie está registrada en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 como en peligro de extinción. Además, figura en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), y es considerada vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El nacimiento de estos dos ejemplares de guacamaya verde en Gran Acuario Mazatlán, representa un avance significativo en los esfuerzos de conservación y subraya la importancia de los programas de reproducción en cautiverio como herramienta para preservar la biodiversidad del país.


