El pasado fin de semana se congregaron pescadores, científicos y público en general en el embarcadero de Playa Sur con el objetivo de acudir al espacio denominado coloquialmente como “Isla Basura”.
Es ya conocido por muchos que es una pequeña isla frente a la Isla de la Piedra y que por las corrientes marinas, toda la basura que desemboca de los esteros de Mazatlán queda atrapada en este espacio. Desde hace ya dos años miembros del colectivo han estado estudiando la manera de implementar una metodología para rescatar esta isla que es un reservorio de biodiversidad para poblaciones principalmente de aves migratorias.
Berenice Lizárraga estudiante de maestría en ciencias del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo A. C. Mazatlán, y cofundadora de Isla Basura, dijo a los medios que la limpieza consistió en tener un acercamiento a los pescadores asociados a la cooperativa pesquera “Pescadores de Playa Sur” en la cual se encuentran colaborando en conjunto para aprovechar al máximo los residuos ya sean sólidos u orgánicos así mismo se probó un prototipo de balsa en la cual se extrajo la basura de PET para traerla a tierra de lo cual se obtuvo el éxito esperado. Esta balsa fue diseñada y construida con un subsidio otorgado por la Asociación Comunidad y Biodiversidad A. C. cuyo objetivo es diseñar e implementar soluciones que logren comunidades costeras resilientes y océanos saludables.



Un total de 40 asistentes entre pescadores, científicos, voluntarios ciudadanos colectaron 320 kilogramos de residuos sólidos, pero ir más allá de sólo limpiar la isla, es decir, se separan los residuos de origen “clasificar en primera, y poder categorizar cuales son los residuos que más de generan, cuales son los que mas sacamos y además esta separación nos permite que los residuos reciclables como es el caso del PET puedan darles otro proceso y en el caso del vidrio, desafortunadamente no tenemos otro sistema para reciclar los otros tipos pero al menos nos sirve para categorizar” Berenice Lizárraga.



Por su parte el Dr. Miguel Betancourt Lozano, investigador del laboratorio de ecotoxicología y bioprocesos del CIAD Mazatlán, asesora de manera activa a estas estudiantes de la maestría en ciencias quienes a partir de que comenzaron sus estudios de posgrado se han dedicado a hacer un cambio en la forma en como conectar el manejo de los residuos a partir de diferentes sectores de la sociedad, “este tipo de iniciativas es una perspectiva de investigación enfocada a soluciones… aplicamos el conocimiento científico para identificar aquellas acciones que pudieran tener mas impacto sobre las problemáticas de contaminación en los ecosistemas.. se identifican las problemáticas en el entorno inmediato, Mazatlán, Estero de Urías, Bahía de Mazatlán, y establecer estrategias para solucionar, uno de los aspectos más importantes es la contaminación por plásticos que es lo que ahora nos tocó hacer y uno de los aspectos más importantes que estamos trabajando con las comunidades de los pescadores, es apoyarnos con ellos para la gestión de residuos de este tipo pero también estamos firmando un convenio de colaboración para procesar su biomasa residual, básicamente tripas, cabezas, todo lo que no se usa de la pesca, meternos a bioprocesos para generar fertilizantes, biocombustibles a partir de digestiones anaeróbicas y lo que nos permitiría es darle más valor al producto de la pesca con un enfoque de genero para incentivar la participación de la mujer en las actividades productivas para mejorar el perfil económico de la actividad.


Finalmente la Biol. Eunice Murúa, Educadora Ambiental del CIAD Mazatlán, aseveró que las actividades de limpiezas de playas ha tomado mucha relevancia en los últimos años, sin embargo, estas actividades se han reducido a una actividad meramente activista, argumentó que las limpiezas públicas no abordan las causas de esta contaminación. “limpiar una playa no cambia la causa del problema, porque la marea volverá a subir y traerá más vasos de plástico, botellas, popotes, bolsas y equipos de pesca desechados, lo que tenemos que hacer, es reducir el plástico innecesario en su origen, diseñar productos menos nocivos y desarrollar mejores procesos de reciclaje. Por ello, es muy importante que en estas actividades haya registro de lo encontrado en una línea de tiempo, los tipos de desechos y el seguimiento de las marcas nos darán una seguridad de que rumbo trazar para proponer con evidencia científica, el éxito o fracaso de estas limpiezas por los diferentes colectivos locales.






