En 7 pasos muy sencillos te contamos cómo hacer un mini huerto en casa
Por: Francis Velarde
Con esta gran idea además pasarás un rato entretenido, tu sueño de vivir en el campo hecho a medida para la ciudad. Y seguro que los niños se divertirán ayudándote.
Aunque se dice qué la primavera es la epoca ideal , todo el año podemos practicar esta entretenida y relajante actividad.
Sigue estos 7 pasos para tener un mini huerto, ¡verás qué fácil! Toma nota de las plantas que mejor crecen en huertos caseros.
2. Hazte con unas macetas o con una caja de madera (sirven las de la frutería) o de mimbre. Si has elegido una caja, forra el interior de la misma con plástico y hazle unos agujeros pequeños para permitir que el agua sobrante del riego se pueda drenar y no se acumule en las raíces pudriendo así la planta.
3. Pon en la maceta una base de piedras para permitir el drenaje y echa encima un sustrato de semillero. Este lleva bastante turba y un porcentaje alto de arena que facilita el desarrollo de las semillas. Como se trata de un cultivo intensivo es recomendable añadirle abono orgánico, no debemos usar abonos artificiales en plantas que vamos a consumir.
4. Coloca las semillas elegidas sobre el sustrato. En los paquetes ya suele indicar la cantidad de semillas a echar, la distancia entre ellas y todos los detalles que necesites saber.
5. Encima de las semillas pon un poco de más sustrato y haz algo de presión sobre la tierra. Deja de margen 3-5 cm para que al regar no tengamos problemas.
6. Solo queda regar en función del agua que necesite la planta y esperar a que el mini huerto nos dé alguna señal de vida.
7. Una vez ya tienes los primeros brotes por ejemplo de lechugas o rabanitos, puedes cortarlos sin llegar hasta la base para que puedan seguir brotando.
Estos son algunos de los grandes beneficios que nos aporta consumir alimentos cultivados en nuestro propio huerto:
Cultivar productos autóctonos con más calidad, frescura, sabor y nutrientes que los productos que puedes comprar en un supermercado tras haber dado casi la vuelta al mundo.
Consumir productos de temporada que te ofrecen lo mejor de cada época del año.
Reducir la emisión de gases de efecto invernadero gracias al ahorro del transporte desde lugares lejanos.
Ser tu propio proveedor, por lo que pronto recuperarás la inversión económica y será más rentable.
Recoger lo que vas a cocinar; así, evitas dar un mal uso y reducir la cantidad de comida desechada.


