
En el microcosmos del fútbol mexicano, a ‘Jimmy’ Lozano se le asocia con una zurda muy educada, con toque más afín a la precisión que a la potencia de un futbolista que asiste y se desempeña por todo el sector izquierdo del campo de juego.
Llamó la atención desde su torneo de debut como futbolista en 1998. Al no ser delantero, hacerse presente en el marcador era poco frecuente, menos si ingresaba de cambio, hasta que un cabezazo cruzado suyo terminó en la red en los minutos finales de un derbi ante Cruz Azul y permitió que su club (Puma) avanzara a semifinales en el mismo 1998.


