>>> Uno de los rasgos de Don Sixto Osuna era su modestia radical, ya que prefería vivir con la soledad de su espíritu, acompañado de sus libros en su querido Villa Unión
La calle Sixto Osuna se ubica en el corazón del antiguo Mazatlán, esta se inicia en la esquina con Carnaval, muy cerca del Teatro Ángela Peralta y forma parte de la algarabía de la placita Machado para seguir su curso hasta terminar en Olas Altas. Esta calle, aunque corta en su trayecto, es evocativa en la memoria de todo mazatleco, ya que por más de un siglo, ha sido paso obligado rumbo al carnaval. Su trazo toca además la entrada de lo que fue el Patio Andaluz del hotel Belmar y el Club Deportivo Muralla, centros tradicionales de reunión en las fiestas locales, además de una larga lista de sucesos, como la fuga del Gitano y sus secuaces luego de haber dado muerte al gobernador Rodolfo T. Loaiza y otros que tuvieron la mala fortuna de interponerse en el camino. Según Oses Cole esta calle tuvo varios nombres en distintas secciones, como Farmacia y Morelos, finalmente por razones desconocidas se llamó Oro, más no necesariamente porque por ahí haya pasado mucho oro, ya que la producción minera regional era principalmente plata e iba a parar a las bóvedas de la Casa Melchers que luego exportaba a Europa.
En Mazatlán don Sixto fue director del periódico El Correo de la Tarde, decano de la prensa nacional, colaboró en el vocero literario “Bohemia Sinaloense” de Culiacán y en la revista Mosaico, de este puerto, esta última de elegante presentación y excelente contenido literario, tenía amplia circulación en el noroeste del país y utilizaba como atractivo en su portada retratos de las mazatlecas más bellas de la época.
Fue en 1920 y a través de esta revista que don Sixto convocó, a petición de la Cervecería del Pacífico, a un concurso estilo encuesta para la creación del eslogan que dicha empresa requería para contrarrestar la competencia de otras marcas de cerveza; regiomontana; de Toluca y Chihuahua que ya incursionaban en el estado, haciendo resentir sus ventas. El ganador del concurso fue un señor de Culiacán, quien seguramente en un viaje imaginario, dijo que en una entrevista que el Papa le había concedido en Roma, éste le dijo a manera de consejo: “hijo mío, no pruebes otra cerveza que no sea Pacífico y nada más” y desde entonces por alrededor de 80 años el lema de la cerveza local fue precisamente “Tome Cerveza Pacífico…Nada más”. El ganador obtuvo como premio a su imaginación una visita con gastos pagados a Mazatlán, donde celebró con los patrocinadores cerveceros y don Sixto su magnífica ocurrencia.





