Por Francis Velarde

El 60% de los niños entre 10 y 17 años se conecta a Internet más de dos horas cada día fuera del horario escolar. Si nos paramos a pensarlo bien, es muchísimo tiempo. Una jornada escolar suele durar en torno a 8 horas, sumando extraescolares y tiempo de comedor. Si además añadimos el traslado al colegio, o el tiempo de vestirse y arreglarse, se queda en una media de 9 horas.
En este espacio te daremos algunos consejos para darle el buen uso a al mundo digital.
Debemos tener en cuenta que la tecnología es una herramienta más en nuestro día a día y que ésta debe estar al servicio de nuestra actividad y no al revés. Hacer un uso seguro y responsable significa también respetar las normas, edades y demás cuestiones que tienen que ver con la exposición que hacemos a las nuevas tecnologías.
Internet es una herramienta poderosa y maravillosa, no se trata de denostarla, pero sí debemos ser conscientes de que no todo es bueno en la red. Debemos conocer el potencial que tiene internet para poder ajustarlo a las diferentes edades y diferentes usos. Por ejemplo, conocer gente con mis mismas aficiones puede ser algo maravilloso siempre que me asegure que la persona que está detrás de un perfil concreto quien dice ser. Es por ejemplos como éste por los que debemos educar a nuestros jóvenes y adolescentes, y sobre todo, acompañarles en el uso de estas herramientas tan potentes.
Una de las cosas que más nos estamos encontrando últimamente entre los jóvenes y adolescentes es el tema de compartir las contraseñas o las propias cuentas personales de diferentes redes sociales, de manera que se conectan a su perfil a través de los dispositivos de otras personas y dejan sus cuentas abiertas y desprotegidas. Hay que explicar a nuestros las consecuencias negativas que puede tener esta situación. Además, hay mucha información no apta para menores, como por ejemplo pornografía, que circula entre ellos e incluso a veces la comparten en sus chats de redes sociales, exponiendo a otros menores a información que no querían tener. Hay que controlar la información que manejan nuestro hijo/as con el fin de explicarles y aconsejarles.
Los límites son muy necesarios y tanto padres y madres somos los responsables de su salud tanto física como emocional. Hay que establecer límites, horarios y normas de uso para ayudarles a regular y organizar sus tiempos. Hay que ofrecerles otro tipo de actividades para equilibrar el ocio. Y hay que controlar sus aplicaciones y dispositivos para prevenir riesgos.
Ahora bien, para sacar lo mejor del uso de la tecnología,, y más en un periodo crucial de desarrollo físico y psicológico como la adolescencia, es preciso seguir una serie de pautas que ayuden a un mejor uso de los móviles.
- Acordar normas
Regular espacios y tiempos de uso. Por ejemplo, los deberes y el tiempo en familia, mejor sin móvil.
- Dar ejemplo
Las normas deben ser para todos. No podemos pedir a los adolescentes que no miren el móvil si los mayores lo hacemos constantemente.
- Conocer los hábitos de uso
Es interesante saber en qué invierten su tiempo los adolescentes y saber qué les divierte en su entorno cibersocial. No se debe espiarlos, pero sí compartir sus inquietudes y supervisar su actividad digital.
- Promover otras actividades de ocio
Deporte, lectura, salir con los amigos… Planificar el tiempo de tal manera que no se dedique única y exclusivamente al uso de dispositivos tecnológicos.
Para evitar el acceso a contenidos o actividades no apropiadas para menores.
- Ofrecer consejo e información
¿Si no lo harías off line, por qué lo harías on line? Compartir contenidos o información privada, no creerse todo lo que se lee en Internet, no responder a mensajes de personas desconocidas, etc.
- Activar sistemas de geolocalización
Solo por su seguridad, no con el objetivo de controlar sus movimientos.
Debemos tratar de ser los mejores modelos para nuestros hijos/as y alumnos/as. Debemos hablar con ellos y explicarles todas las dudas que puedan tener. Deben conocer los dispositivos, aplicaciones y herramientas que usan para poder utilizarlas de una forma adecuada. Y si algo no está permitido para su edad debemos hacerles entender que hay motivos para que su uso sea restringido. En resumen, se trata de hablar, explicar y acompañar de forma constante en el uso de la tecnología.


